miércoles, 19 de diciembre de 2012

Se acepta la nevera como animal de compañía mientras la tele agoniza

Siento la tardanza al escribir una nueva entrada, pero ya sabemos las promesas de nuestro casero cuánto tardan en hacerse realidad, y más si le añadimos más electrodomésticos que me pueden dar buen material para escribir...

Hace unos días, nuestro mecanomán se presentó acalorado en el piso, dejándose la puerta abierta al dirigirse de cabeza a la nevera. Yo no vi muy bien qué hizo, porque sufro por mi casa, pero por lo que oí y por lo que me contó Manu la situación fue la siguiente: metió la cabeza con la valentía y el rigor de un ginecólogo en las fauces de la nevera abriéndose paso entre tomates y cervezas hasta finalmente encontrar el "bujerillo". Este elemento (o no-elemento, puesto que se trata de un boquete) es el supuesto sumidero de la nevera, que estaba "atorao" por los vapores que emanan de nuestra comida, que se condensan en forma de agua viscosa amarillenta. Si a día de hoy me preguntan a qué huelen las nubes, puedo tener una idea aproximada.

El caso es que, dicho en sus propias palabras, la nevera suda. Llegó a la conclusión tras invitar a Manu a que le diese la vuelta a la nevera (se refería a que perdiese su total verticalidad), para ver bien cómo estaba la parte inferior, pero fue imposible dado que mi compañero está falto de experiencia. Así que la pobre nevera suda y suda todos los días, y al tener la sobaca sucia, huele y mancha. Así que, para que no corriesen más ríos de sudor hasta el salón, nuestro casero se dispuso en un momento de su gran aliado, el alambre, para limpiar el bujerillo y salvarlo de los vapores tóxicos de nuestra malvada comida. Una vez más, el bien vence al mal.


Aquí nuestra mascota:


Cobró vida gracias a Ana :)


Días después nos acordamos de que tenemos tele, que no se ve bien, y que en sus pocos ratos de lucidez, tampoco vemos mucho. El tamaño de nuestra tele es inversamente proporcional a la cantidad de ondas cancerígenas que nos comemos delante de ella. Quizás por eso le tengamos un cariño especial, es pequeñita pero matona.

El problema no viene directamente de la tele, sino del cable que va de la pared a ella, que tienta a la suerte y la gravedad a que se desenchufe por ser más pequeño que la entrada de corriente. Hicimos un apaño con cinta aislante, y ahí aguanta. Y aguantará.

Es lo único que el casero no ha tocado para convertir en oro, sino que ha mirado de lejos, con cierto recelo; posiblemente porque nuestro apaño nos quedó muy similar a sus diseños... ya saben la competitividad que se da entre los artistas, que no les gusta que copien sus estilos.

Así que él se limitó a encenderla y, no se con qué clase de magia negra, hizo que la imagen se viese bien nítida, sin tonos exageradamente rosas o azules. Lo único que él propuso es que se le pegase en la parte superior del artefacto la TDT, con "lohtite". No podemos hacer tal cosa a un ser indefenso, así que esperamos con ilusión navideña que nos traiga un nuevo cable, a pesar de que él diga "que todas las teles del bloque están así". Discrepo, porque no hay tele con más personalidad que ésta:


Las pegatinas de ferrerorroché, jelouquiti y danonino ya venían de antes




Nuestro piso vale un potosí. 

1 comentario:

  1. JAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA

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